Historias y relatos de terror

miércoles, 22 de abril de 2020

LA MUJER DE LA NOCHE


Como parte del servicio social propio de su nueva profesión de médico, Demetrio fue enviado a una apartada comunidad en lo alto de las montañas. Estaba muy emocionado de poder ayudar a la gente, pero al llegar se encontró mayormente desconfianza. Lo veían tan joven, que les parecía inexperto.

Tan solo un par de personas lo vio con buenos ojos, y lo recibieron de la mejor forma posible, ya que llevaban meses sin un doctor en el pueblo. Así que lo acomodaron en una buena habitación en casa de uno de ellos y el resto se encargaba de darle comida o cualquier otra cosa que necesitara.

Queriendo o no, finalmente todas las personas tuvieron que aceptarlo, porque no tenían nadie mas a quien recurrir, y se le veía ir y venir a pie a altas horas de la noche, para atender a algún enfermo en su propia casa. Había siempre alguien que lo acompañara, aunque el pueblo era pequeño nadie quería que se perdiera.

Una madrugada, escuchó el ladrar de los perros, y fue a ver de qué se trataba. Distinguió alejándose una figura femenina, y encontró en el suelo un rastro de sangre. Con ímpetu le rogaba que se detuviera, identificándose como médico y ofreciendo ayudarla, sin embargo la mujer parecía ida, solo caminaba hacia el frente con la cabeza agachada.

Los rígidos y lentos movimientos con los que se desplazaba, hicieron pensar al joven que se encontraba muy mal herida, así que corrió para darle alcance.

No fue tan fácil llegar hasta ella, realmente se movía mas rápido de lo que parecía. Pero al estar cerca, sus ropas rasgadas y cabellera alborotada, pusieron más nervioso al chico pensando que algo muy malo le había pasado. Tocó su espalda; en ese momento ella se dio vuelta, mostrando su cuerpo cadavérico, emitiendo un lastimero grito de dolor en la cara del joven que lo obligó a salir corriendo.

Así el pueblo perdía otro de sus doctores, todo por guardar en secreto las apariciones de la mujer de la noche a la que ellos están muy acostumbrados, pero no así los citadinos, que hace mucho olvidaron que cosas como estas existen.

EVELYN



Papá se ha marchó de casa, escuché cuando le decía a mamá que no podía con tanta responsabilidad y ahora ella tiene un nuevo novio, a mi él no me agrada, hace muchas cosas que no están bien, pero mamá no quiere creerme que es malo, ella está enamorada.

Rompió todas mis muñecas y los juguetes de mi hermano, dijo que fuimos nosotros y después nos castigaron. Los recogimos de la basura para volver a armarlos, pero no quedaron muy bien, mi muñeca Evelyn está muy molesta, no le gusta tener patas de palo y cara llena de hilos, pero si los quito su cara no se mantiene unida, ella dice que no puede ver muy bien con esos botones que le puse en lugar de ojos; para mí sigue siendo hermosa, pero no la veo muy contenta, ha dicho que se vengará, yo sé que la venganza no es buena, pero no creo las muñecas lo sepan.

Hace varias noches que ella se escapa cuando cree que estoy dormida, pero, siento cuando toma mis manos lentamente y se las quita de encima, luego me pone la almohada para que no me dé cuenta que se ha marchado.

Por la madrugada ella vuelve a acurrucarse conmigo y en las mañanas solo recibo regaños por travesuras que yo no hice. Todo está claro, ella rompió la ropa del novio de mamá, también su guitarra.

Espero que esa sea toda su venganza, porque por todo lo que hace a mí me va mal. Ya no sé que hacer, lo mejor será que me vaya de casa, si vivimos en otro lugar Evelyn estará contenta, sonreirá de nuevo y volveremos a ser felices. ¡Esa es una buena idea!, iré a buscarla. Ojala aun no haya empezado a romper cosas.

Cielos!, he llegado tarde, Evelyn rompió al novio de mamá con un cuchillo, hay sangre por todos lados, sus pedazos están regados por el piso. La pobre de mi mami está muy triste, creo que no le gusta ver lo que ha pasado, será mejor que le saque los ojos con el cuchillo…

EL ROBLE DEL JARDIN


Cuando Alejandro vino al mundo, el roble ya estaba en el jardín, a nadie le extrañó que el chico le temiera, pues era más grande que él y sus ramas parecían brazos estirándose para alcanzar algo. Pensaron que al crecer olvidaría el miedo, pero no fue así, el niño se negaba a salir al jardín, decía que el árbol quería atraparlo, intentando entrar por la ventana, hasta la cubrió completamente con un mueble, y a veces los encontraban dormido en la tina del baño.

Nadie pudo creerle su historia, así que él simplemente se dedicó a fingir que todo estaba bien. Como el chico no se quejaba más, todos dieron por olvidado el asunto, hasta que el pequeño desapareció. La ventana estaba rota, había algunas hojas del roble en el suelo, y señales de arrastre por el patio, las cuales llegaban también hasta el árbol. Aun así, nadie quiso mencionar la relación evidente.

Declararon al chico como perdido iniciando el protocolo policiaco para su búsqueda, pero esta no obtuvo ningún resultado positivo.

Con el paso de los días, solo la madre reconoció que su hijo no estaba mintiendo, las pruebas hablaban por si solas; incluso había pasado tanto tiempo mirando con desconfianza al roble, que vio a las ramas cambiar de posición más de una vez.

Así que tomó un hacha, y fue a darle fuerte al tronco, por su herida brotó sangre, las ramas se extendieron asustadas y la mujer golpeó con más fuerza, pero poco podía hacer para derribar al gran roble.

Cayó de rodillas al suelo, llena de decepción pero entonces vio frente a ella otra oportunidad, removió la tierra con mucho ímpetu, para descubrir las raíces del árbol y salarlas, pero jamás imagino encontrarse con tal escena, el cuerpo de su hijo yacía ahí, entre las raíces, ya casi seco, pues estas alimentaban el roble con la sangre del chico.

Esto había sucedido por muchos años, porque aparte se encontraron 14 cuerpos más, justo igual al número de ramas que el árbol tenía.

una funesta excursion



Fidel era un muchacho de aproximadamente unos 20 años de edad a quien le fascinaba salir de vacaciones con su «mochila al hombro», es decir, nunca hacía reservaciones en hoteles o posadas, pues prefería utilizar su tienda de campaña y dormir cobijado por un manto de estrellas.

Luego de caminar unos pocos kilómetros por una vereda sinuosa, se topó con un paraje que bien podía formar parte del paraíso. Era un lugar repleto de vegetación. De repente, comenzó a escuchar el murmullo del agua y se dio cuenta que cerca de él se encontraba un apacible río de aguas cristalinas.

Cuando cayó la tarde, colocó su tienda de dormir como de costumbre y encendió una gran fogata para que las bestias se alejaran de la zona. Pese a eso, durante la noche alcanzó a oír una serie de ruidos que de alguna forma despertaron un sentimiento de terror en su mente.

Por la mañana se levantó y fue hacia el río para darse un buen baño. Dejó sus pertenencias en la orilla y literalmente se zambulló cuál pez en el agua. No pasaron ni dos segundos, cuando quedó paralizado al notar que se aproximaba a toda velocidad una víbora de gran tamaño.

Hay quienes dicen que a este tipo de reptiles se les conoce en los países hispanoparlantes como «Culebras de agua dulce», sin embargo, uno de los aspectos que más miedo acarrea esta especie es que sus colmillos pudieran estar repletos de veneno.

Fidel gritó envuelto en pánico, esperando a que algún otro turista se acercara a ayudarlo. Rápidamente un fotógrafo aficionado a la naturaleza, acudió en su auxilio, más no fue lo suficientemente rápido dado que a su arribo encontró que la voz de aquel hombre había sido acariciada por las garras de la muerte.

Luego, lo único que se le ocurrió para dar testimonio de lo ocurrido fue retratar a esta mítica criatura. La foto fue publicada en distintos portales de Internet e inclusive algunos de ellos le añadieron un círculo de color rojo, a fin de prevenir a los nuevos viajeros.

EL GATO


Era una noche fría, cuando cerca de la ventana de Luis maullaba un gato; el chico se levantó rápido y en silencio, no quería que sus padres lo escucharan porque planeaba meter al pobre animal en su habitación, y así lo hizo, después se las arregló para mantenerlo en secreto por varios días.

Pronto ganó confianza, y se movía tranquilamente por la casa cuando no había nadie; un par de días más, empezó a hacerle travesuras al padre de Luis, se escondía por los rincones, rasguñaba las puertas cuando estaba solo, y un día simplemente araño toda su ropa.

El señor entonces explotó al descubrir al animal, quería matarlo y fue detrás de él, Luis suplicaba por la vida del pobre gato, pero solo se ganó el encierro, cuando el señor estaba a punto de golpearle con un palo, los ojos del felino brillaron, tomó forma humana e hizo una pregunta: —¿Matarme una vez no te basta? —… el cuerpo del padre de Luis tembló tanto que ni siquiera pudo seguir sujetando el palo, había reconocido la voz perfectamente, pertenecía a compañero de parranda, al que había propinado un golpe de muerte durante una pelea.

Apenas la figura salió de la sombra, pudo comprobarlo, era el mismo, pero en forma de espectro, por quien sabe que tratos truculentos, había logrado volver a este mundo para obtener su venganza, pero él no quería dañarlo, no físicamente, solo quería hacerle saber que estaba cerca, que miraba cada uno de sus movimientos, que habitaba su casa, y que se había convertido en el mejor amigo de su hijo.

Lo torturaría día tras día, robaría su sueño por las noches, hasta que simplemente no pudiera más…

Algunas personas dicen que después de la muerte se puede tomar el cuerpo de un animal para volver a este mundo, por eso me inquieta que a veces mi gato me mire de manera extraña y tenga comportamiento que parece tan humano… tal vez no sea ya mi gato, y se trate de algo más… ¿Qué tan seguro estas de que el tuyo sigue siendo el mismo?.

juegos peligrosos


Era costumbre de los cinco chicos, reunirse en distintos puntos de la ciudad para realizar prácticas de espiritismo, solo por llamarlo así, pues del asunto sabían muy poco, eran simples aficionados de lo paranormal, sin ningún conocimiento sólido de lo que estaban haciendo.

En repetidas ocasiones, habían intentado contactarse con seres del más allá, a través de métodos mencionados en internet o en libros comerciales de dudosa procedencia; pero como era de esperarse, no habían obtenido resultados, solo les servía para pasar el rato.

En cierta ocasión, se reunieron en una solitaria propiedad en las afueras de la ciudad, de la cual se contaban horrores y se prohibía el paso. Al llegar, no vieron en el sitio nada imponente, se trataba de una diminuta y derruida cabaña, la cual no tenía si quiera espacio para ventanas, le faltaba la mitad del techo y mostraba rastros de daños por fuego.

Su primera impresión los dejó tan decepcionados que decidieron marcharse a un lugar más tétrico, pero ya estaban ahí, no sería un viaje en vano. Sacaron sus artefactos, una ouija casera, un par de velas negras, sangre de animales, etc.

Pero nada de esto era necesario, el lugar por si solo ya era bastante, apenas los cinco estuvieron dentro de la reducida cabaña, está se iluminó por completo, debido a una nube de fuego que se posaba en el techo, la cual no era más que la ardiente mano de Satanás, que fue invocado por verdaderos practicantes del ocultismo en épocas pasadas.

La promesa para él, fue que las almas vendrían voluntariamente a sus dominios, donde podría fácilmente calcinar los cuerpos con sus llamas infernales, y robarles la esencia, alimentándose de su miedo, para llevar el resto al averno, donde experimentarían el sufrimiento eterno.

Finalmente, los chicos encontraron lo que andaban buscando, contactaron con lo sobrenatural, lo sintieron, formaron parte de ello, y terminaron en sus dominios, solo que olvidaron lo principal en el trato con el Demonio, y es que él no está hecho para servir a nadie, mucho menos para ser incluido en sus juegos, buscaban solamente pasar un rato divertido, y terminaron siendo uno más de los lamentos, que se escuchan.

LOS NIÑOS DE ILLFURT ALEMANIA


Los pobladores de Illfurt aseguran que a mediados del siglo XIX dos hermanos de 8 y 9 años estaban poseídos por el demonio. Los niños hablaban lenguas extrañas, sus cuerpos parecían mutar, se hinchaban y su estómago se movía, además de hablar con voz gruesa y sin mover los labios. Su habitación parecía un horno caliente en pleno invierno y sin siquiera encender la calefacción, tenían gran fuerza, era necesaria la intervención de varios hombres para contener el ímpetu de los niños.


Después de tres años, la Iglesia católica aprobó los exorcismos, mientras ocurría esto, los niños se calmaron y se sumieron en un profundo sueño. A la mañana siguiente, ambos despertaron completamente sanos y sin ningún daño en su cuerpo.

martes, 21 de abril de 2020

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* ALARIDOS EN EL CREMATORIO *


Si existe una enfermedad que realmente se la puede considerar escalofriante es la catalepsia. Para quienes no conocen nada al respecto, quienes padecen esta enfermedad presentan síntomas similares a los de una persona muerta. Sus extremidades se ponen rígidas, el tono de su piel se vuelve pálido, el pulso y la respiración son casi nulos, y no responden a estímulos externos. De hecho, existen numerosos casos de personas que han sido enterradas, aún estando vivas.

 
En muchos cementerios de todo el mundo, se exhuman los cuerpos por diferentes motivos, y se descubre extrañas particularidades en los ataúdes. Parece ser que no es algo raro, sino mas común de lo imaginable. Cuerpos boca abajo, cajones rasguñados en en el interior de la tapa, hasta incluso rotos. La catalepsia, en sus casos mas extremos, puede prolongarse por días. Al día de hoy en casi todos los países se realizan electroencefalogramas para constatar de la muerte de una persona, pero en otros no. ¿Que ocurriría si entonces, una persona cataléptica recobra la consciencia en el momento del crematorio?

Este horno industrial gigante e infame, capaz de alcanzar altas temperaturas, es donde se someten los cuerpos, para liberar su alma, y transformarse en cenizas para sus difuntos. Tres cañones lanza llamas, alimentados por diferentes combustibles bañan el cadáver en fuego. Quienes presenciaron este morboso espectáculo pueden afirmar que se paga el precio por hacerlo. La temperatura es tan fuerte, que el cabello desaparece de inmediato, la piel se ampolla, los labios se pegan a los dientes y lo peor de todo, el cuerpo comienza a contorsionarse como un bailarín demente.

Esta historia de terror es real, y la persona que la cuenta, a la que llamaremos “visitante” decidió investigar los fenómenos que ocurrían en estos casos, por lo que se dirigió hacia un cementerio, del cual se prefiere resguardar la identidad por razones legales.

El visitante se dirige al cementerio, a hablar con alguien encargado. La duda concreta que tenia era, si los gritos que se decía que se escuchaban en el crematorio en algunos casos, eran reales. A lo que el cuidador del cementerio responde que si, que se debía por el aire acumulado en los pulmones. El visitante, intentando indagar más, le pregunta si alguna vez una persona había emitido palabras durante la cremación. El cuidador lo miró sorprendido y no contesto pero bajo la mirada, y suspiró, como si estuviera tomando coraje para hablar.

Luego de incómodos minutos de silencio, el visitante insiste en que conocía casos reales de catalepsia, donde se enterraba vivas a personas pensando que estaban muertas, y que esos casos eran reales, por lo que debería de existir algún caso transcurrido en el momento de la cremación. La respuesta del cuidador fue realmente escalofriante…

-Y si, a veces se escuchan pedidos de auxilio, insultos-. El visitante tragó saliva con dificultad, con sorpresa e indignación al oír lo que le estaban contando.

-¿Como es posible?

-Y si, una vez que el fuego se enciende, se tarda mucho tiempo en volver atrás.

-¿Entonces, se dan cuenta de que esta vivo? ¿Y que hacen?

-Rezamos

-¿Esto pasa seguido?

-Cinco o seis veces por mes.

Se calcula en el mundo, que hay cerca de 10 millones de personas que tienen fobia a la catalepsia.

* LA MALDICIÓN DE LA RUTA 9*



La siguiente historia de terror esta narrada en primera persona por su protagonista, Carlos, un conductor de camiones.

” En Argentina, allá por  1976 en la época del golpe militar, yo trabajaba para una empresa transportadora que mayormente realizaba viajas a Santiago del Estero, y a la Provincia de Santa Fe. En una oportunidad, manejando por la ruta 9, pasando la localidad de Loreto, en dirección a Santa Fe, tuve una experiencia que me cambió la vida para siempre.

Atravesar aquella ruta para esa época, era realmente una odisea. Una ruta muy oscura y con poco mantenimiento. Llegando al límite de la provincia veo un Jeep militar, que me detiene para un control. Esto era algo muy común, estábamos en un gobierno de facto. Unos pocos kilómetros mas adelante, luego de superar el control, se largó una lluvia torrencial. Así que me vi forzado primero, a disminuir la velocidad, poner las luces balizas, hasta encontrar un lugar en la banquina para poder estacionar mi camión.

La caída del agua era tan intensa, que prácticamente la visibilidad era nula. Luego de unos metros, comienzo a ver que la banquina se ensancha. Decido estacionar. Apago las luces del camión. No se veía nada, solo se escuchaba la lluvia. Unos pocos metros mas adelante, veo un árbol muy grande. El viento era tan fuerte que pensé que por poco se rompían las ramas del árbol.

Luego de transcurrida una hora, la tormenta había cesado. Seguía lloviendo pero se veía un poco más. Algo de pronto me llamó la atención. Vi, como una rama muy grande de ese árbol, se comenzó a mover de una forma muy rara. Hice un esfuerzo para fijar la mirada ahí, y pude apreciar que en la punta de esa rama, había una tela de color negro que se ondeaba por el viento. Me pareció extraño no haberme percatado anteriormente.

No se porque, prendí las luces altas, y allí la vi. Una mujer en cuclillas sobre la rama del árbol. La tela que flameaba era parte de sus vestiduras. Esta levanto su rostro, saltó del árbol, y comenzó a caminar hacia mi. En mi desesperación decidí colocarle los seguros a la puerta. Pude ver, aterrado, un rostro demacrado, pálido, con dos cuencas oscuras en las orbitas de los ojos, la piel pegada a sus huesos.

Arranqué el camión lo mas rápido que pude. Salí de ahí. Quería aumentar la velocidad pero la tormenta me impedía hacerlo. Después de unos 20 minutos de manejar, una voz, proveniente de la cabina de atrás, la que se usa para descansar en viajes largos, me llamo por mi nombre. Carlos.

Imaginen el terror que sentí, una ruta desolada con nadie a quien recurrir. Lo mas espantoso es que por el espejo retrovisor podía ver en la cabina la cabeza de esa mujer mirándome y riéndose. Jamas en mi vida sentí tanto miedo. Sin darme cuenta, comencé a acelerar el camión a fondo, hasta que en un momento, una mano me toma mi hombro y comienzo a forcejear con ella. Perdí el control del camión y terminé volcando. Me salve por tener el cinturón de seguridad.
Atrapado en la cabina del camión, veía como aquella mujer asomaba su rostro por la ventanilla del acompañante. Un rostro inexpresivo, que me miraba como si fuera la propia muerte, que venía a reclamarme. Solo rezaba un “padre nuestro” de la impotencia. Cuando dije “Amen” la mujer desapareció repentinamente. Empiezo a escuchar sonidos, una sirena, y una camioneta de la cual bajan dos hombres que empiezan a gritar: “Si hay alguien con vida que hable, por favor”. Al cual con mucho esfuerzo por reincorporarme contesté: “¡Acá!”

Me socorrieron. Me preguntaron que había pasado. En primer momento no quise decir nada sobre esa aparición, por miedo de que me creyeran loco. Uno de los hombres se quedo conmigo, mientras que otro fue hacia el control militar a buscar ayuda. Como a la hora y media, regresa el camionero con 4 militares 1 sargento y 3 soldados rasos. Después de practicarme primeros auxilios me preguntan que pasó. Les cuento con mucho detalle. Uno de los soldados, me cuenta que una hora antes había pasado por el control una pareja que volvía de Santa Fe, se detuvo y explicó como una mujer se cruzo en la ruta poniéndose en el medio de la carretera. Pudieron esquivarla por poco, pero el auto extrañamente empezó a fallar, y se les quedó.

Estando los 7 reunidos, yo, los dos camioneros y los cuatro militares, como a 30 metros de donde estábamos, escuchamos de pronto un grito espeluznante de una mujer. Al apuntar con los reflectores, vimos a una mujer parada en el medio de la ruta, la cual se encorvó y comenzó a caminar hacia los matorrales, desapareciendo allí. Todos nos quedamos sin habla, impactados por esta situación paranormal. Desde ese día, nunca mas quise volver a manejar de noche solo.”

 

Dicen que la ruta 9 esta maldita, creer o no, es la ruta que mas vidas se llevó en Argentina.

carmen winstead

(Historia verdadera-Carmen Winstead)  Ellos la empujaron. Después del almuerzo, el profesor anunció que la escuela estaba sosteniendo un sim...